Un año más: ni cárcel, ni embargo, ni nada-Mar Morales Mi Lucha contra la Usura

Este es un texto que me permití traer de Mi Lucha contra la Usura el espacio de Mar Morales el cual es un sitio muy interesante del que se puede aprender mucho.

http://miluchacontralausura.blogspot.com/2011/12/un-ano-mas-ni-carcel-ni-embargo-ni-nada.html

Hace un año, cuando dije abiertamente que no iba a darle un peso más a los bancos, mucho menos a un despacho, más de uno se escandalizó. Por estas fechas me volvieron a preguntar si ya pagué, negocié, di “quitas”, me convencieron, “maizearon”, dieron una lana, les diré lo mismo: no. Ni me arreglo ni me arreglaré, por supuesto, no pagaré un centavo más a nadie.

Particularmente me siento satisfecha con lo que he hecho en este tiempo. Este espacio, que empezó como una simple catarsis, me ha abierto las puertas en muchos sentidos y ha sido así porque siempre hablo con la verdad y porque a nadie le digo que pague porque tiene que hacerlo, ni que no pague porque no quiero que lo haga. Simplemente le digo, a todo el que pregunte, que a mí no me ha pasado nada y dejé de pagarle al banco en mayo del 2008. Y eso que no estoy escondida en absoluto. En mis andares por las deudas, he conocido gente de la Condusef, de despachos, de reparadoras, de diversas ideologías políticas. A todos siempre he dicho lo mismo: no voy a pagar un peso más y si quieren, que me demanden. Sólo así sabremos de qué lado masca la iguana y sabremos en verdad cuál es el “pago justo”. Esto no ha sucedido y dudo que suceda. Los motivos los he venido explicando a lo largo de este tiempo. Si existe de verdad ese pago justo, no es por medio de comparsas cibernéticas que digan, siempre desde el anonimato, que es un “deber moral” pagar. Para mí la moral tiene otros matices y si no se pone la verdad por delante, todo es una falacia. Lo que sí aconsejo a quienes están muy a tiempo, es que no se endeuden. El infierno del acoso por parte de los despachos no se lo deseo a nadie. Los banqueros, despacheros, usureros, ratas disfrazados de bondad, aprovechan cualquier oportunidad para amolar a quien se deje.

Este espacio, que es de ustedes, crece, se retroalimenta, se diversifica y eso me llena de orgullo. Mis amables tres lectores, sobre todo aquellos que están al pendiente de lo que aquí se publica desde sus inicios, habrán notado una transformación en el fondo y forma de mis escritos. Algunos más me leen en otros sitios hablando de política, de derechos reproductivos, de injusticias sociales. Todo con un objetivo claro: informar de cosas vividas, de las malas jugadas, del desgaste que tiene esta sociedad tan maltratada por la falta de conciencia de unos pocos que aplastan a la mayoría.

He visto testimonios desgarradores de personas que han perdido en verdad todo, un poco por la violencia que se vive en el país, otro mucho porque a los bancos, despachos y reparadoras les importa un rábano que te hayas endeudado por haberte quedado en la calle, que te hayan secuestrado y dado hasta el último peso para salvar tu vida, o que hayan matado al sostén de la casa y se haya tenido que recurrir al crédito para vivir. Esas cosas duelen, y duelen mucho, pero sólo los que estamos de este lado de la silla lo podemos entender.

Como cada año, por estas fechas, me tomo el atrevimiento de decirle a quien me lee, que la elección de pagar o dejar de hacerlo es individual, muy respetable, pero que nunca se debe dejar de vivir por tener una deuda bancaria. Las amenazas de demandas, los insultos de los despachos, el temor a caer en la cárcel, no deben ser motivo para perder la tranquilidad. Lo sé de sobra, y cada vez que llega el fin de año, pongo en la balanza los “hubiera” y concluyo que mi mayor error fue ir a dejar mi poco dinero en el mayor basurero de la historia. Pagué, sí, lo que consumí y mucho más. Por eso vivo feliz y no hay despacho ni banco que pueda demostrar que me los llevé al baile. En realidad, ellos me deberían ofrecer una disculpa por el cinismo de cobrar esos intereses de miedo y recurrir a los gritos e insultos para cobrar.

La vida es mucho más que una deuda bancaria. Y siempre hay motivos para luchar y para salir adelante.

Les deseo, hoy y siempre, toda la felicidad del mundo.

@Mar_Morales_

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