¿Quién soy?

“Somos deudores, no delincuentes”

Esta frase la leí en un blog llamado Buró de Descrédito. Desde que la leí se me quedó grabada y día a día me confirma que dejar de pagar a la tarjeta de crédito y ponerme a ahorrar para algún día poder negociar mi deuda a mediano o largo plazo con el banco fue la mejor decisión en este momento.

Soy profesionista, actualmente tengo más de 30 años, siempre he sido una persona trabajadora (desde los 12 años) y hasta hace como 5 años no tenía problema alguno con mis tarjetas de crédito.

Actualmente debo más de $200,000 en dos tarjetas de crédito DE UN MISMO BANCO. Gano $11,000 mensuales fijos entre mi empleo principal y uno sabatino que tengo. Aun así, esta cantidad no me permite salir adelante de mis deudas.

¿Cómo es que uno llega a este punto? ¿En qué momento se rebasa una línea que divide lo posible de lo imposible? ¿Hasta donde los propios bancos tienen la culpa de ponernos en esta situación?

No lo sé, pero la tentación es mucha y la resistencia poca.

En alguno de los posts, señalo que CUANDO ME ACERQUE AL BANCO PARA LLEGAR A UN ACUERDO, NO LES INTERESÓ REALIZARLO Y SOLAMENTE ME OFRECÍAN UNA REESTRUCTURA PAGÁNDOLE DE TODAS MANERAS UNA GRAN CANTIDAD DE INTERESES SOBRE EL ADEUDO HASTA ESE DÍA.

Quiero aclarar que DE NINGUNA MANERA ESTOY FOMENTANDO EL NO PAGO, simplemente el monto mensual a pagar por el adeudo ha alcanzado un gran porcentaje de mis ingresos mensuales, por lo que NO PUEDO SEGUIR PAGANDO y ahorraré hasta que pueda renegociar mi deuda con el banco, en condiciones que efectivamente pueda yo cumplir.

Un saludo

ACTUALIZACIÓN (28 de julio de 2009)

En marzo de este año un despacho me ofreció una propuesta de liquidación para cada una de las tarjetas de crédito igualando ambas tarjetas al mayor descuento posible (llevaban un mes de diferencia en el retraso de pago).

A los tres días de realizados los depósitos, la tarjeta que tenía ese descuento directo ya estaba en ceros, sin embargo, la otra tarjeta NO HA QUEDADO EN CEROS LUEGO DE VARIOS MESES DEL DEPÓSITO.

La semana pasada acudí a las oficinas locales de la CONDUSEF en donde solicité su intervención para que LEGAXXI se haga cargo de que mi segunda tarjeta POR FIN quede en ceros también.

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